#1 AGREGA MÁS VERDURAS – ¡Y FRUTAS TAMBIÉN!
Para mantener nuestros niveles de colesterol bajos y la presión arterial en buen rango, necesitamos mucha fibra. Las verduras y frutas son una excelente fuente de fibra.
Procura consumir al menos dos tazas de verduras y tres porciones de frutas al día. Si tienes presión arterial alta, intenta aumentar aún más tu consumo.
¿Te preguntarás cuál es la mejor verdura para comer? La respuesta es simple: ¡la que realmente te vayas a comer! De hecho, las opciones de color morado, rojo, naranja o verde oscuro, pueden tener beneficios importantes ya que contienen antioxidantes y otros compuestos que pueden fortalecer el sistema inmunológico y proteger el corazón.
#2 ELIGE GRANOS INTEGRALES
Los granos integrales son una fuente poderosa de nutrientes, ya que contienen almidón, proteína y fibra. Algunos granos como la avena y la cebada, tienen un tipo especial de fibra soluble que ayuda a reducir el colesterol.
Los granos refinados (que pueden encontrarse en pan blanco, pasta y arroz blanco) pierden la mayor parte de su proteína y fibra durante el proceso de refinamiento, así que es muy probable que te quedes con hambre y que quieras comer un poco más de ellos. Además, no tienen los beneficios para reducir el colesterol.
Cuando visites el supermercado, prefiere comprar pan, cereales y galletas integrales. Opta por arroz integral en lugar de blanco o prueba otros granos enteros como la quinoa o el trigo bulgur. También puedes preparar una sopa de cebada en olla de cocción lenta.
#3 OPTA POR PROTEÍNA MAGRA
Nuestro cuerpo necesita proteína todos los días para ayudar en la digestión, la cicatrización y el crecimiento. La proteína magra es la mejor opción para mantener el corazón fuerte y saludable.
Una regla fácil: cuanto más cerca del suelo esté el animal cuando está vivo, mejor es su carne para el corazón. Prioriza aves sin piel y pescado sobre la carne de res o cerdo.
El pescado es especialmente bueno debido a su contenido de grasas omega-3, que benefician el corazón. No importa si es fresco, enlatado (en agua) o congelado.
Y lo mejor de todo: ¡disfruta las legumbres! Lentejas, frijoles rojos, garbanzos… todos son ricos en proteínas, bajos en grasa y excelentes fuentes de fibra soluble. Puedes preparar sopas de lentejas, ensaladas de frijoles negros o simplemente agregarlos a tus recetas habituales.
#4 DISFRUTA LAS GRASAS SALUDABLES
Consumir más grasas saludables, conocidas como grasas insaturadas, puede ayudar a reducir el colesterol. La clave es elegir aceites vegetales que sean líquidos a temperatura ambiente.
Las mejores opciones incluyen aceite de oliva, canola y aguacate.
Otras fuentes de grasas saludables son el pescado, los frutos secos, las semillas y el aguacate.
Evita o limita tu consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, como la mantequilla, la crema, el aceite de coco y los alimentos fritos, ya que pueden aumentar el colesterol.
No es necesario eliminar los productos lácteos, pero elige opciones con 2% de grasa o menos.
#5 EQUILIBRA TU PLATO
Ahora que sabes qué alimentos favorecen la salud del corazón, es momento de aplicarlo.
Elige un poco de proteína, un poco de grano integral y muchas verduras y frutas en cada comida.
Si tu plato luce así la mayor parte del tiempo, estarás en camino a “comer de manera inteligente para un corazón saludable”.
—
Toda la información proporcionada en este sitio es solo para fines educativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Mi Corazón – Qué Debo Saber no es un proveedor de atención médica ni una clínica. SIEMPRE consulta con un proveedor de atención médica calificado ante cualquier pregunta que puedas tener sobre una condición médica. Nunca ignores el consejo médico profesional ni demores en buscarlo debido a algo que hayas leído en este sitio web. Si crees que puedes estar teniendo una emergencia médica, llama al 911 o acude inmediatamente a la sala de emergencias más cercana. Este sitio web y su uso no crean una relación médico-paciente.
